Preferiría no hacerlo: El enigma de Bartleby y sus ensayos
La obra titulada «Preferiría no hacerlo: Bartleby el escribiente de Herman Melville, seguido de tres ensayos sobre Bartleby», publicada por la prestigiosa editorial Pre-textos, constituye una de las piezas más fascinantes y profundas de la literatura y la filosofía contemporánea. Este volumen no solo recupera el relato magistral de Herman Melville, sino que lo rodea de un marco teórico excepcional proporcionado por tres pensadores fundamentales: Gilles Deleuze, Giorgio Agamben y José Luis Pardo. La propuesta invita al lector a sumergirse en la historia de un copista de Wall Street que, de manera imprevista, decide dejar de cumplir con sus funciones mediante una fórmula de resistencia pasiva que ha desconcertado a generaciones.
Lo que hace a esta edición particularmente valiosa es el diálogo que establece entre la narrativa de Melville y la reflexión filosófica. A través de las páginas, el lector descubre que Bartleby no es simplemente un personaje excéntrico, sino un símbolo de la potencia pura, la desobediencia civil y la ruptura con las estructuras lógicas de la sociedad moderna. La traducción de José Manuel Benítez Ariza para el relato y la versión castellana de José Luis Pardo para los ensayos aseguran una experiencia de lectura fluida y rigurosa, permitiendo que la ambigüedad y el misterio del «escribiente» resuenen con toda su fuerza original.
Sinopsis de «Preferiría no hacerlo: Bartleby el escribiente»
El núcleo de este libro es, por supuesto, el relato de Herman Melville, que nos sitúa en una oficina de abogados en Wall Street. El narrador, un abogado prudente y metódico, contrata a un nuevo copista llamado Bartleby. Al principio, Bartleby trabaja de manera extraordinaria, con una eficiencia mecánica y silenciosa. Sin embargo, un día, ante una petición rutinaria de su jefe, responde con la frase que se convertiría en un hito literario: «Preferiría no hacerlo» (I would prefer not to). Esta negativa, que no es una rebelión violenta sino una renuncia amable pero inamovible, desencadena una serie de eventos que llevan al abogado a cuestionar sus propios valores y la estructura de su mundo.
Más allá del relato, la sinopsis de este volumen incluye una exploración intelectual de alto nivel. Los tres ensayos que acompañan al cuento funcionan como una anatomía del silencio y de la inacción. Se analizan las implicaciones de la conducta de Bartleby desde la perspectiva del hombre sin particularidades, la desarticulación del lenguaje y la resistencia frente a la moralidad convencional. El libro se presenta así como una obra híbrida, donde la ficción sirve de trampolín para una investigación sobre la condición humana y los límites de la voluntad en un sistema que exige productividad constante.
Resumen de la obra y su propuesta intelectual
La historia de Bartleby comienza con su integración en un ambiente de trabajo gris y burocrático, donde convive con otros personajes peculiares como Turkey, Nippers y Ginger Nut. No obstante, Bartleby se distingue por su quietud casi espectral. Su paulatina negativa a trabajar, a salir de la oficina e incluso a comer, desquicia al narrador, quien oscila entre la compasión, la irritación y una extraña fascinación. El relato culmina en un final melancólico en las Tumbas (la prisión de Nueva York), donde Bartleby finalmente sucumbe, dejando tras de sí un vacío absoluto que el abogado intenta llenar con una breve y enigmática noticia sobre el pasado del escribiente en la Oficina de Cartas Muertas.
El volumen de Pre-textos enriquece este resumen narrativo con un análisis profundo sobre la fraternidad y la potencia. El resumen de los ensayos sugiere que Bartleby es la representación de una «nada de la que procede toda creación». No es que el personaje no pueda hacer las cosas, es que reclama el derecho a la potencia de no hacer. Esta distinción es crucial para entender la propuesta del libro: Bartleby no es un perezoso ni un loco en el sentido clínico, sino un ser que ha encontrado una fisura en el sistema del lenguaje y la ley, habitando un espacio donde la caridad cristiana ya no es suficiente y donde se requiere una nueva forma de humanidad.
El análisis de Gilles Deleuze: El hombre nuevo
En su ensayo, Gilles Deleuze desarrolla una tesis fascinante sobre la oposición radical entre la fraternidad y la caridad tradicional. Para Deleuze, Bartleby no es un paciente, sino un médico de una América enferma. Su fórmula «Preferiría no hacerlo» actúa como un virus que desarticula el lenguaje representativo. Al negarse a participar en la lógica del «dar y recibir» o del mando y la obediencia, Bartleby se convierte en el «hombre sin particularidades», una figura que rompe con la filiación paternal para instaurar una sociedad de hermanos basada en la pura presencia.
Deleuze sostiene que Melville busca liberar al hombre de la función de padre, ese rol que impone deberes y jerarquías. Bartleby representa la originalidad pura, una existencia que no se define por lo que hace o por su utilidad social, sino por su mera existencia. Esta visión transforma el relato de una tragedia individual a una propuesta política y metafísica sobre la nueva universalidad, donde la humanidad se reúne no bajo leyes impuestas, sino bajo la aceptación de la nada compartida y la libertad de no ser nada en específico.
Giorgio Agamben y la potencia de la nada
Por su parte, Giorgio Agamben se centra en la figura de Bartleby como un escriba que ha dejado de escribir. Para el filósofo italiano, Bartleby es la encarnación de la potencia pura. Nuestra tradición ética suele centrarse en la voluntad (lo que se quiere) o en la necesidad (lo que se debe), pero descuida el ámbito de lo que se puede o no se puede. Bartleby reivindica la nada no como una ausencia, sino como una potencia absoluta que precede a cualquier acto de creación.
Agamben argumenta que, al decir «preferiría no hacerlo», Bartleby se sitúa en el umbral de la existencia, donde el ser y el no-ser se tocan. Es una reivindicación implacable de la contingencia. Al no actualizar su potencia en una acción concreta, Bartleby preserva la libertad total. Esta perspectiva convierte al escribiente en una figura ética radical, alguien que nos recuerda que la verdadera libertad no consiste solo en la capacidad de hacer, sino, fundamentalmente, en la capacidad de no hacer.
José Luis Pardo: La objeción contra la novela
El ensayo de José Luis Pardo, quien también se encarga de la coordinación de esta edición, ofrece una mirada metalingüística y literaria. Pardo sugiere que Bartleby representa una objeción contra la novela misma. El personaje es alguien que ha muerto tan pobre que no ha dejado nada, ni siquiera una historia que pueda ser narrada bajo los cánones tradicionales del realismo. Melville, según Pardo, prefiere no escribir una novela convencional, utilizando a un narrador que a su vez prefiere no hacer literatura sobre un sujeto que prefiere no escribir.
Esta circularidad convierte a la obra en un artefacto reflexivo sobre el propio acto de la escritura. Bartleby es el límite del relato, el punto donde la literatura se encuentra con su propia imposibilidad. Pardo destaca cómo el personaje de Melville desafía la curiosidad del lector y del narrador, negándose a ser «explicado» o «psicoanalizado». Bartleby simplemente es, y su resistencia silenciosa es el mayor desafío que se puede lanzar contra una cultura obsesionada con el sentido, la productividad y el éxito.
Opinión Crítica de «Preferiría no hacerlo»
Esta edición de Pre-textos es, sin lugar a dudas, una joya imprescindible para cualquier amante de la literatura y la filosofía. La combinación del relato original con los ensayos de Deleuze, Agamben y Pardo crea una experiencia intelectual de una densidad y belleza poco comunes. No se trata simplemente de leer un cuento clásico, sino de participar en un debate filosófico sobre la esencia de la libertad y el lenguaje. La traducción de José Manuel Benítez Ariza logra capturar la cadencia hipnótica y la sobriedad del estilo de Melville, lo cual es fundamental para que la fórmula de Bartleby surta su efecto inquietante en el lector.
Recomiendo este libro no solo a académicos o estudiantes de humanidades, sino a cualquier persona que alguna vez haya sentido el peso de las expectativas sociales y la inercia del sistema laboral. Bartleby nos ofrece una salida, aunque sea una salida oscura y melancólica: la posibilidad de decir «no» sin necesidad de gritar. Es una obra que invita a la reflexión lenta y que, tras ser leída, cambia para siempre la forma en que percibimos nuestras propias obligaciones diarias. Es, un testamento sobre la dignidad del silencio y el poder subversivo de la inacción.
¿Qué piensas tú sobre la actitud de Bartleby? ¿Crees que su resistencia pasiva es una forma de liberación o simplemente una rendición ante el absurdo de la vida? Me encantaría conocer tu perspectiva sobre este enigmático personaje.

